Cuando(to)

 

 

9.9. Centro de atracción: Como la gravedad. Cuando mueves tu centro giras mi mundo.

Tomo I. Las alas: Conceptos básicos. Ingeniería mágica. Elhadoalado

Cuando(to)

 

“La anarquía de tu pelo rosa”

I

Recuerdo

Cuando el azul guarda silencio,

se prolapsan las palabras,

espuma carcomida…un recuerdo,

 remolino dorado…aire.

 

II

Sonido

Cuando el azul guarda silencio,

despertar…sombra de unos ojos,

crepitar de cristal, sonido,

el cantar  de la muerte viva.

III

Beso

Cuando el azul guarda silencio,

 fluir…versos de unas mejillas,

néctar  rojo, un incesante beso,

una eternidad, nuestro sueño.

 

IV

Adiós

Cuando el azul guarda silencio,

bordón intermitente, unas manos,

voces sordas de un género…el adiós,

triste simiente de demencia.

 

9.9.

Tiempo

…Cuando el azul guarde silencio,

cuando derrame el interior,

entonces será …

(…)

… serás inolvidable,

….mientras…entretanto,

lo habrás adivinado…¡Cuánto!…

opmeiT

6.6.

 

—…a mi pesar no lo adiviné …¡cuánto!…—masculló elhadoalado  colgándose del cinto aquel extraño reloj de arena, a la vez ondeaba su cabeza.

 

En capítulos anteriores:

—Todo pasa si quieres—murmuró aquel corazón, en una lengua extraña.
Ich möchte¹ —respondió elhadoalado y añadió. — Jetzt sag mir, was willst du von mir²                                                                                                                                                — (…) —replicó aquel corazón extraño.
¡Crac! un rápido crujido inundó la estancia, a lo que siguió un aroma a la más absoluta nada…unas alas partidas y una nota.

 

El fuerte crujido de las horas previas y lo que pasó después arrojaba poca luz sobre lo sucedido, todo había quedado en reflejos de una fuerte acometida a su cerebro, su maltrecho cuerpo y a las aparentes alas rotas. No acababa de recuperar la razón. Desconocía el porqué acepto esa dádiva envenenada, un dichoso marca penas de pega que yacía allí bien amarrado a su cinto, proveniente del singular ser con forma de corazón.

 

La estancia de los espejos había quedado muy atrás, ante sí el corredor era tan largo y oscuro como una noche de  luna nueva, así que avanzaba con paso firme casi sin resuello para atravesarlo rápidamente.

 

— ¡Maldita la hora…! —exclamaba incrédulo y resoplando añadió—…casi no lo cuento… algo así…este sentimiento…no debe volver a pasar…lo sé, no puedo volar…— comentaba saltando vertiginosamente de una palabra a otra, en su jerga habitual en un mensaje no muy claro.

 

Continuo divagando en sus pensamiento, mientras el reloj tintineante comenzó a vomitar imágenes, elhadoalado estaba siendo consumido por el recuerdo de las proyecciones. Primera instantánea, allí estaba ella (o él según el prisma que lo mire, las ninfas son así), totalmente nítida, tan real, con esa voz  en un bucle infinito de cabellos rizados, verde intenso que bailaban al son de sus movimientos. ¡Oh! dulce almíbar,  lo sabía perfectamente, no volvería a ser la misma, jamás la mente de unos ojos como lo suyos, evocarían el olor de su propia piel y mucho menos la mirada de su sonrisa.

 

Una tras otra las fotos fijas se sucedían, la primera a la segunda, la segunda a la tercera, la tercera a la cuarta…

 

— ¡El sonido! —exclamó tras la melodía del pestañear, que daba lugar a un vistazo perdido, a esa sombra de lo que fueron sus pupilas transportando la nueva imagen hacía él.

 

En principio, los hechos del pasado parecían no afectarle, lo sobrellevaba, pero cada vez pesaban más y más, al final no sabía que era peor, mejor o vete a saber, si morir o reír si(n) vida.

 

—Tonto con estilo, gran necio—sonreía desdibujando el gesto poco a poco mientras continuaba en sus pensamientos.

 

Sin más remedio, tuvo que refugiarse en su interior, a llorar versos sobre sus mejillas, mientras la última foto fija surgía para golpearle con toda la crudeza de un cómo…a diario colocaba un beso continuo en sus labios, aunque no hubiera una respuesta clara al efecto que él buscaba. La ninfa continuaba ahí en un sueño, a lo suyo, a “un paso de ti” más o menos eterno. ¡Ay! aparente demencia dorada de recuerdos, el remolino ¿terminaría por llevárselo el aire?

 

El ser guía y sostén no eran suficiente para alejar al adiós. Aún así no se resignaba, confiaba en el tiempo, probablemente lo que hoy echaba de menos, muy para su y(o) adentro, mañana sería algo inolvidable, ¡ja! la incredulidad del duende, no muy diferente a la humana.

 

Las imágenes cesaron…había recorrido prácticamente el corredor…

 

💖Elhadoalado💖…Un niño, un banco de madera y una bolsa de pipas con sal.

 

09- Crónicas del exilio. Elhadoalado

Málaga, septiembre del 2000 (Cuando(to)). Demencia


Vale, quiero¹, Ahora dime, ¿qué quieres de mí?²

 

Publicado por

no9estudio

Apasionados y profesionales del mundo del interiorismo. Haciendo de la escritura un medio para mostrar nuestro entusiasmo por este apasionante profesión. Humanistas 3.0 + interiorismo= no9estudio

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