…Apenas miré su cara,

perplejo ante su alma…

¿Quién dijo que las tensiones no pueden ser constructivas?…tensiones constructivas en la composición…solo aquí no.9estudio…interiorismo y decoración…y bienestar, sueños, deseos, metas…

Comenzamos en 3…2…1

Colocando un solo signo en el espacio-formato, nace una cadena de influencias, inclusive de fuerzas recíprocas entre signo y espacio; se produce, el mismo fenómeno que hemos podido verificar anteriormente entre los elementos (“post” o entradas anteriores) que constituyen un mismo signo.

Tal y como indicamos más arriba, nuestras tensiones son leyes específicas que nacen con el signo y con su disposición en el espacio-formato. Luego, la tensión es sinónimo del cómo se comporten las fuerzas, el modo de influirse recíprocamente; razón por la cual, las tensiones originarán la vida a todo el campo de la composición, de ellas emana la savia  coherente y dinámico que unifica a las demás leyes del orden compositivo.

El hecho constructivo del signo y de la composición es un hecho físico; por consiguiente, las tensiones que se generan son sensibles y físicas, casi podríamos decir materiales o tangibles. Estas tensiones se producen, hasta cuando el artista (técnico) las haya creado inconscientemente, sin embargo, es el factor intelectual humano en el que, al determinar la posición y la forma del signo y de la composición, las va a crear. Precisemos estas causas:

  • Directamente, las tensiones se deben al aspecto físico del signo y de la composición, es decir, están en función de los factores técnicos con que el signo y la composición han sido ejecutados o realizados.
  • Indirectamente, las tensiones dependen de la inteligencia y de la fantasía creadora, puesto que, como ya se ha dicho, el signo y la composición han sido organizados según una idea directriz que responde a unos principios determinados.
  •  Las tensiones nacen también de la capacidad humana de percepción visual, la cual se desarrolla a través de un circuito que va del mecanismo fisiológico y psicológico de la visión propiamente dicha, a la selección intelectual de lo que se ha visto.

En consecuencia, en estos tres presupuestos causales, podemos distinguir dos tipos fundamentales de tensiones: tensiones constructivas u organizativas y tensiones perceptivas.

  • Tensiones constructivas, las relaciones de influencia y las relaciones de conformidad.

En las relaciones de influencia pretendemos agrupar todos aquellos factores por los que, cada uno de los elementos compositivos, influyen recíprocamente sobre todos los demás.

Con la expresión relaciones de conformidad pretendemos señalar las influencias recíprocas de toda la parte visible y material de la composición, considerada como un conjunto de elementos que conviven, puesto que, en la realidad, ningún puede ser percibido como único y aislado.

Cuando las relaciones se atribuyen específicamente a signos individuales o entes propiamente dichos, se llaman intrínsecas a la composición, en cambio, cuando se consideran las relaciones pertenecientes a la totalidad de la composición como conjunto se llama extrínsecas.

  • Tensiones perceptivas, el conjunto de energías sensomotrices debidas a las cualidades perceptivas, el del ojo humano y a las propiedades receptivas de los demás sentidos del hombre.

Las tensiones constructivas más comunes son las relaciones de influencia, puesto que se presenta en el mismo instante en que un signo da vida a un espacio. En efecto, cuando contemplamos un objeto, nos sentimos impulsados instintivamente a formular un juicio de valor, por ejemplo, sus dimensiones, su peso y su valor, su orientación o posición, es decir, todos aquellos factores que, influyendo recíprocamente, contribuyen a configurar el objeto ante nuestros ojos.

La expresión relaciones de influencia pretende denotar algo directo y activo, dinámico y energético; atraer la atención sobre la causa de que las cosas se influyan mutuamente.

El concepto de relaciones de influencia sobreentiende, por consiguiente, la idea de comportamiento: comportamiento entre signo y resalte del mismo; entre signo y movimiento del signo; entre signo y espacio. Por este motivo, las relaciones presentan un aspecto dinámico y crean unos circuitos de tensión que pueden controlarse, a su vez, mediante la aplicación de las leyes del equilibrio y del ritmo.

Concluimos, dado que ningún objeto se percibe aislado del ambiente que lo circunda, las relaciones de influencia son también coexistentes y se compenetran simultáneamente en el signo y la composición.

Próximamente la intensidad…

(9999)…nos vemos…

Enlace(s) de interés: 

La tensión en el arte. Claudia Solis Umpierrez

Principios de la composición. Jonatan David Córdoba.

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