Bienvenid@s…al mundo…mágico…de la arquitectura

 

Sin duda hemos hablado de multitud de lenguajes a la hora de desarrollar nuestra “Composición: ritmo, simetría e intensidad” (¿seguro?), con la que llevamos semanas ocupando nuestros pensamientos y escritos.

Lenguajes, que por otra parte implementamos a diario en nuestros trabajos…no obstante, probablemente nos haya faltado hablar de uno de importancia capital, el lenguaje del movimiento, no lo vamos hacer, puede que esto diera para otra entrada o vete a saber…aunque, tal vez, lo hagamos en un futuro muy cercano, depende en gran medida de lo que den de sí estas fechas tan entrañables de paz y amor (La insoportable levedad del ser,1984, no es una cita).

Retomando todas las entradas de nuestra composición y a modo de conclusión (no es el fin de la composición continuará), es interesante citar finalmente, tras haber escrito entre otras cosas sobre las relaciones de influencia en las tensiones constructivas (si todavía no ha leído nada ¿a qué estás esperando?), las palabras de un arquitecto señalando los principios globales que permiten obtener la unidad final de una composición. Aunque ya sabéis que absolutamente todo puede ser debatido…en fin…la VIDA.

Cita…

La Arquitectura es forma: luego, la Arquitectura es un acabado. Una construcción constituida por meras repeticiones de elementos, sin relación alguna que determine los límites inalterables, no constituye una obra de arte arquitectónica porque no es una forma, es decir, un acabado -no existe ninguna forma no-acabada en sí misma-: es una simple edificación: es, en los casos respetables, rítmica, pero no música: fragmento, pero no obra.

Un conjunto de casas en hilera, que se puede alargar, no es una obra arquitectónica, es un convoy, una edificación. Una construcción-una composición, con superposiciones y yuxtaposiciones de elementos iguales, tan frecuente en nuestros días- puede crecer y alargarse porque sus dimensiones no dependen de cánones estéticos, sino de quienes promulgan los reglamentos de la construcción… y la longitud del módulo -factores accidentales-.

El baptisterio de Pisa no se puede hacer más alto: un cuadro no se puede aumentar, ni prolongar una pieza musical- ni alargar o acortar- las páginas de Bodoni, el campanario de la Abadía de Pomposa contiene en sí mismo, en la progresión de sus ventanales, el límite que le impide crecer. No es una dimensión aumentable. está acabado…

G.Ponti, Amate l’ Architettura, cit., pág. 50

 

(V99B)…trajinando con la vida aunque pasando un poco de todo…sé tú mismo…

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